martes, 9 de septiembre de 2008

Diario de una duda

Me doblo, me recupero, voy, vengo, crezco, encojo...
En el brillo de sus ojos inquietos a las 2 am se refleja que en estos momentos estoy en su cabeza.
Busca inconscientemente cobijo y respuestas en todo lo que le rodea, y toma ideas que me manipulan y retuercen como la goma de pelo que dentro de poco acabará por cortar la circulación de sus dedos. Pero sabe que no hace falta todo el abecedario para escribir una palabra.
Mañana tal vez se sienta más seguro de sí mismo que yo en el armario de una adolescente. Ese entrar y salir del juego es en realidad lo que da sentido a mi existencia, pero ya basta de marearme. Ya no habrá ni "b o v ", ni "dulce o salado", ni "piedra papel o tijera"; todos sabemos que siempre gana el fuego, y el fuego me hará certeza. Las dudas ardemos a muy bajas temperaturas.

4 comentarios:

Polifemo dijo...

Odio las dudas. Te distraen, te privan de muchos buenos momentos, invaden tu cuerpo y le ponen una dosis de miedo con la que no se puede ir a ninguna parte. Muchas veces son un sin sentido, y no hacen más que empujarte para atrás, borrando esa valentía y ganas que todos tenemos dentro. Sin duda, yo me apuntaría a una quema multitudinaria de dudas, para que se pudran en el infierno y para que no vuelvan a aparecer en mi camino, ni en el de la gente que me rodea y me interesa.
P.D: En busca de una Galatea...de estabilidad. ;)

marius dijo...

como diria natalia biggenfaceseses en una sola palabra todojuntosinseparacion:

amotublog

els dijo...

quiero seguir enriqueciendo mi lectura con tus sabias palabras...

sigue!

Anónimo dijo...

personas que se encuentran en el abismo, en un sin sentido...

los defectos de los demas son simplemente el reflejo de uno mismo

psicopata maltratador de mujeres