sábado, 18 de abril de 2009

Diario del número Cero

Me ha visto un millón de veces debajo de una función y al lado de una x que apuntaba con una flecha hacia mi, pero nunca había caído en que tengo en su vida otro papel diferente al que usa para escribirme.

Estos años ha conocido a muchos profesores que merecen la pena, a los cuales espera poder ver de vez en cuando el año que viene (otro mejor ni recordarlos). Todos en sus dos hogares postizos: el colegio y el conservatorio.

En estos años las teclas del piano se han hecho continuación de sus dedos, la banqueta sus segundas piernas y el negro brillante de la madera, la luz que le guarda mil y un secretos.

En estos años su mesa ha soportado sin rechistar el peso de sus codos mientras ella no paraba de quejarse del peso de su mochila.

En estos años su cama ha visto cómo conforme el tiempo pasaba, le costaba más dejarse caer en sus mullidos sueños.

En estos años las posibilidades de futuro han rondado mucho por su cabeza, pero poco a poco se han ido definiendo.


Y es que poco le queda de "estos años". Es ahora cuando se da cuenta de mi papel; hay ciertos números en su vida que tienden a mi. Apenas una treintena de días para despedirse del colegio en el que ha crecido. Catorce exámenes para demostrarse el fruto del tiempo pasado. Nueve recreos para liberar tensiones con sus compañeros de clase.

Números que ven una meta en mi, ese circulito que encierra el final.

Dentro de mí se reducen todos "estos años".

Sé que me guardará con cariño.

7 comentarios:

Marta González Coloma dijo...

Curiosa manera de despedirte de todos esos años de "cole"...

Pero enseguida llegan nuevos años, con nuevas experiencias. ¡A por ellos, Bian!

Ire dijo...

Ais...si que daba algo de penita decir adiós a ese sitio del que te has quejado durante 16 de tus 18 años...
Lo superarás :)

Dani dijo...

Y a mí la velocidad a la que ese temido número se acerca me produce cada vez más miedo...

Jaco dijo...

Al final cuentas hacia atrás... Cuando veas pasar el final por tu lado, querrás haber empezado a contar desde más alto.

Para mí, terminar el instituto fue como acabar de leer un capítulo de un libro que te está encantando; te da toda la emoción de leer el capítulo siguiente, y con el tiempo lo acabas recordando como parte de un todo.

Parece que hoy os hacéis todos mayores :)

Indio dijo...

aaay madre mia... yo también conté los minutos que me quedaban en el instituto los últimos días... y cuando fui a por el último papel que certificaba que mi paso por allí había terminado, salí de espaldas por la puerta.

Por hacer el indio un poco, la verdad. Sólo pasé allí 2 años... xD

Ernie dijo...

Pues para ser sincero, a mi el instituto... Esos dos años fueron bastante intensos, pero no lo recuerdo muy emotivamente. Claro que, como dice Indio, sólo pasé dos años allí, es completamente distinto si es tu colegio de toda la vida.

Nimbusaeta dijo...

Ahora que estoy en 2º de la carrera y leo esto, me suena tan lejano... pero si fue hace nada! y me da pena también acabar mi curso. Ya verás cómo en la facul si encuentras buenos amigos te sientes igual de agusto que en el insti.