lunes, 3 de marzo de 2008

Diario de un suspiro

Ya he dejado de contar las veces que hoy me ha utilizado. No tiene por qué significar algo bueno o malo; esos términos son demasiado básicos y superficiales para definir mi naturaleza. Hay días en que, con mi más sutil aparición, la añoranza y el deseo que expreso son tan fáciles de percibir que hasta se contagian. Otros ayudo a reforzar esa sensación de “hoy es un día excelente” que acompañan a una sonrisa en su delicado rostro tan inocentemente expresivo. Me gusta adoptar ambas formas, aunque una duela un poco más que la otra. Los momentos en los que detesto aparecer son aquellos en los que la angustia y el desasosiego le ciegan tanto que, a falta de palabras, me deja salir tras su boca entreabierta.
En este instante, su mirada hacia un horizonte perdido y sus dientes mordiendo inconsciente y suavemente su labio inferior, me anuncian una llegada inminente; un parpadeo largo y….aaaaah! Qué bien siento cuando sueno tan esperanzador!

2 comentarios:

Indio dijo...

jujuju me acabo de dar cuenta al acabar de leer que he ido reproduciendo todo tipo de suspiro xDD

=b

Jaco dijo...

ey Indio, yo también lo hago cuando leo XD

mi preferido es el suspiro de emoción. El de... ¡no me lo puedo creer! ¿por dónde empiezo? Como con un postre recién hecho, el día de reyes cuando eres pequeñico, o cuando va a empezar una peli que llevas muuucho tiempo esperando ver (me acuerdo del estreno de Episodio I, jeje)