lunes, 29 de junio de 2009

Oda a la ironía

No hay nada mejor que llegar de un viaje de Mallorca con casi 38 de fiebre. Me encantan los mareos que me daban cuando estaba de pie en el aeropuerto, esperando esas maravillosas colas interminables.
Esa rueda dentada que parece que se activa en mi garganta cada vez que toso hace sacar lo mejor de mi, desde luego. Además, es de agradecer que en el avión pongan el aire bien fresquito, así mis bronquios se mantienen sequitos sequitos.
Ais... esas noches con fiebre en las que parece que la cama va a arder en llamas en cualquier momento, en las que la bolsa de frío en tu cabeza se derrite en menos que te tomas el décimo octavo ibuprofeno... Hacía tanto tiempo que no tenía una de esas...

En fin, esta ha sido mi gloriosa vuelta de las Islas Baleares.

P.D.: esta tarde voy al médico, pero ya estoy mejor: don't worry :)

3 comentarios:

Dani dijo...

Ya sabes, es el precio que hay que pagar...

Indio dijo...

buenooo mejor ahora entre viaje y san fermín... mira el lado positivo jeje

Ernie dijo...

Espero que no te fastidiara mucho el viaje = S. Si es que no se puede uno ya fiar ni de las noches de fiesta...