domingo, 9 de noviembre de 2008

Diario de un muro

Me ha ido construyendo con las piedras de su experiencia. A un lado dejaba sus sueños, fantasías y recuerdos acaramelados. Al otro presidía la realidad inamovible, lo objetivo del día a día. Ella ronda constantemente a mi alrededor, buscando huecos entre las piedras y asomando por ahí su naricita para recordar el aroma de lo bueno. Cuando duerme coge carrerilla y pasa al otro lado; cuando lo hace despierta la vuelta duele más.
Hoy, cuando se estaba recreando inocentemente tras haberme saltado, ha empezado a sonar algo. A cada acorde que escuchaba, una piedra se le caía encima movida por las vibraciones de las ondas sonoras. Hasta ahora yo creía que en ese lado que separo sólo podía haber sonrisas y felicidad, pero he visto que no es así, porque las piedras que pone de nuevo en su sitio vuelven a mi empapadas de lágrimas. Ahora se resbala cada vez que me escala para coger un trocito de la tierra del anhelo y plantarlo en su realidad.

2 comentarios:

Indio dijo...

Me ha encantado este diario bian =)

me gustaría que fuese ficción, o que estuviese dramatizado como un anuncio de teletienda...

Pol dijo...

snif, snif... =D